miércoles, 13 de enero de 2010

Jacques Maritain: La esperanza como elemento indispensable en la búsqueda de la verdad*


Damos los primeros pasos y empezamos a recorrer este nuevo año...La esperanza nos guía. En el siguiente artículo la Dra. Maria Laura Picón analiza este concepto desde la perspectiva de Maritain.
Jacques Maritain: La esperanza como elemento indispensable en la búsqueda de la verdad*
 
Dra. María Laura Picón**

Introducción

         Cualquier acercamiento a la obra de Jacques Maritain pide, casi de modo inevitable, que no dejemos pasar por alto su propia vida, el momento particular por el que atravesaba su existencia por ese entonces. Y esto, no porque sus obras y su pensamiento hayan sido fruto de inclinaciones subjetivas o de una especie de sublimación psicológica, sino porque desde muy temprana edad, Jacques Maritain cayó en la cuenta de que el pensamiento no puede estar descarnado ni de la propia vida ni del propio tiempo. Él, que supo ser “un medieval entre los modernos y un moderno entre los medievales”, siempre sustentó su doctrina en un realismo – con declarada simpatía tomista- abierto a la problemática existencial personal y de su época.
         Si afinamos nuestra mirada sobre la vida y la obra del autor galo, aparecerá ante nosotros - con total claridad- no sólo una aguda reflexión acerca de la problemática humana, histórica, ética y gnoseológica, sino también el itinerario existencial del mismo Jacques Maritain. No olvidemos que toda su reflexión y compromiso intelectual se hallaron directa e íntimamente vinculados a la evolución de las vivencias personales. Así, podríamos afirmar que él mismo vivió y experimentó todo lo que luego sistematizó en su “realismo integral”, por eso no será ajeno a esta reflexión el tema de la esperanza. Ella fue la fuerza motora de la vida y la obra de Maritain.
         Pese a la difusión que ha tenido el nombre de Jacques Maritain, esta forma se ha concentrado en el autor de “manuales” o, a lo sumo, entorno a algunas obras de filosofía política. Sin embargo la vida y la obra maritainiana – porque una se comprende junto a la otra- es mucho más vasta y profunda. Nos atreveríamos a decir que es casi imposible leer sus obras de manera aislada, puesto que la organicidad de su pensamiento, excede las posibilidades de un solo libro y alcanza su completitud con el todo. Aún más, de la lectura exhaustiva de sus obras podemos desprender una riqueza extra que nos abre las puertas hacia el “Maritain de la Verdad”, “de la Esperanza” y de “la confianza en el hombre”.
Teniendo en cuenta lo antedicho, en este trabajo trataremos de mostrar, brevemente, cómo emergen aspectos de su pensamiento que actúan como goznes configuradores de toda su filosofía y cómo gran parte de la riqueza de sus intuiciones y sus investigaciones se encuentran atravesadas por lo que podríamos denominar “temas transversales”: la Esperanza y la sed de  Verdad.
Esperanza y Verdad son conceptos y realidades que hay que entreligar. Así es que usaremos la vida y la obra de Maritain como un caso ejemplar para poder sentar las bases de una visión “esperanzadora del hombre”  sin la cual la búsqueda de la verdad se hace imposible.
 
Maritain: Paradigma de Esperanza
 
En Maritain la esperanza es, en primer lugar, una actitud adoptada para su propia vida. Desde su adolescencia buscó incansablemente un basamento sólido en el que pudiese descansar su espíritu, una plataforma sobre la cual edificar toda su existencia y la de la humanidad. Inclusive, aún cuando la realidad le presentase la ausencia de sentido en todas sus formas, él decidió dar un crédito a su búsqueda. Estaba convencido de que su sed de Verdad no podía ser vana y esperó contra toda esperanza. Con el paso del tiempo, luego de desilusiones temporales que provocaron en él y en Raïssa “angustia metafísica”, encontró que el cristianismo saciaba su búsqueda. Pero su sed de Verdad no declinó con esto.
Maritain descubrió que el esperar es un movimiento hacia un objeto en lo que éste posee de bueno. En la Revelación cristiana halló ese objeto, pero lejos de concluir su búsqueda luego de la conversión, supo también discernir que dicho bien no podía poseerse absolutamente, que se trataba de un bien futuro, un bien arduo posible, y que como tal supone un camino, al fin del cual hallará la Verdad tan esperada. Tuvo clara conciencia de que el ser humano es incapaz de asir la razón última de su esperanza. Así, entorno a esta idea, configuró todo su pensamiento, y en particular centró aquí el fundamento de la historia de la humanidad. Sin reparos, Maritain presentó a la esperanza como el “hilo de Adriana” necesario para la comprensión del misterio del hombre y su desarrollo cultural.
Su predilección por la filosofía del hombre lo llevó a preocuparse por el hombre concreto y por su dimensión metafísica y trascendente, temas entorno a cuya médula soñó un verdadero humanismo. Es decir que Jacques Maritain no concibió la posibilidad de imaginar el desarrollo del humanismo integral alejado de una visión esperanzadora del hombre y de su historia. Por ello nuestro autor abordó la problemática filosófica de la historia y del hombre no desde el pasado, sino centrando su atención en lo por venir.
Toda la filosofía de Maritain, aún la anterior a su conversión, giró alrededor de esta preocupación por la Verdad. Verdad y Esperanza se implican en el pensamiento maritainiano porque esta última se sitúa en la estructura misma del pensamiento humano. Sin ésta, el intelecto humano no se lanzará nunca a la búsqueda. Ella constituye la estructura misma del acto filosófico: el filósofo es aquel que espera. Y aquí hace su aparición la otra preocupación constante del autor francés: el conocimiento de la Verdad.
¿Por qué? Porque si indagamos detenidamente en su vida, su esperanza estuvo siempre puesta allí. Alguno podría pensar que habiéndose convertido no tendría caso seguir preguntándose por la Verdad, puesto que en la Revelación termina la búsqueda. Sin embargo, Jacques no confundió nunca el orden natural con el sobrenatural. Si bien la gracia lo ponía en presencia de la Verdad tan esperada, la naturaleza bregaba por entender. Esta imposibilidad de comprender plenamente las cosas inherentes a la razón y a la filosofía, permitieron a Maritain hacer una analogía con la estructura ontológica del status viatoris. Ésta se constituye como el fundamento subyacente a la concepción de la filosofía como acto de esperanza, filosofía que se caracteriza, como el estado del viajante, por una “no posesión”.
Las temáticas de la Esperanza y de la Verdad no sólo aparecen mutuamente implicadas sino que se presentan como dos constantes del pensamiento maritainiano. Todas sus obras pivotean  entre estos temas.
La antropología y la metafísica de nuestro autor presuponen la Esperanza. Entre las dos opciones que presenta una “Filosofía de la Esperanza” – la metafísica de la nada o la del ente-, Jacques asumió la segunda, haciendo de esta filosofía una búsqueda de la verdad auténtica. La Filosofía de la Esperanza maritainiana aparece como fundamento de una metafísica en la que hay una relación sujeto- objeto, de una metafísica del ente y del don, que implica al ser humano abierto y dispuesto a aceptar libre y confiadamente el Tu trascendente y absoluto.
En este sentido, podemos decir que la propuesta de Maritain en sus obras se enfatiza y adquiere nuevas dimensiones desde el momento en que la búsqueda de la Verdad allí presentada (a través de los distintos niveles de ascenso y profundización) se halla enriquecida por la esperanza que animó su vida.
Cada desilusión intelectual o personal, volvían a poner en camino a los Maritain, pues la estructura de esperanza se halla presente en cada nueva búsqueda como disparadora de una nueva cuestión. La búsqueda de la sabiduría está motivada por el principio de esperanza. Esta última se sitúa en la estructura misma del pensamiento humano. Sin dicho principio, el intelecto no podría lanzarse a la búsqueda, laboriosa e ingrata, de una respuesta a las múltiples cuestiones que posee. Por eso para Jacques Maritain, la esperanza constituye la estructura misma de la Sabiduría.
 
“El cognoscente es visto como viator, como uno que está en el camino, esto significa, por un lado: sus pasos tienen sentido, ellos no son en principio, vanos, ellos se acercan a la meta. Ésta no debe ser pesada sin el otro elemento: en la medida que el hombre, en tanto existente, está en el camino, así resulta el camino de su conocimiento, sin término. Y esta estructura de esperanza del que pregunta acerca del ser de la cosa funda conocimientos filosóficos.” [1]
 
En otros términos, el pensamiento de Maritain se gesta desde la “estructura de esperanza” en la experiencia existencial hacia la Sabiduría. Transcurre en el tiempo pero no se convierte en pasado sino que se actualiza y proyecta al futuro, día a día. Comienza desde una inquietud y anhelo personal e individual pero se transforma en una esperanza común. Sólo un espíritu auténticamente libre y lleno de Dios es capaz de trascender los condicionamientos temporales para abrirse a la Verdad.
La filosofía de Maritain es una filosofía de la esperanza porque es una filosofía del ser.  Atento a la filosofía de sus tiempos llega a forjar una oferta que es una verdadera cantera para quien quiera comprender mejor su tiempo y el “más allá”.
         Esta oferta filosófica (y teológica) ha sido testimoniada desde el comienzo al fin por una radical fidelidad a la Verdad.
         Todo el pensamiento de Maritain tiene una orientación fundamental hacia la esperanza, desde la antropología hasta la gnoseología y la epistemología.         Buscando la verdad donde ella germine Maritain se sitúa ante el mundo en una actitud plenamente optimista animada por el dato de la fe. Sabe que el hombre y todo cristiano no están condenados a la esperanza en sentido profano, sino  que están abiertos a ella. Así es que todos los intereses especulativos y prácticos, para Jacques Maritain se resuelven en tres preguntas clásicas: ¿qué puedo saber? ¿qué debo hacer?¿qué puedo esperar?
         Lejos del contexto en el que Kant las formulase, podemos hacernos de estas preguntas para sintetizar las inquietudes de nuestro autor.
         A la primera debemos responder que Jacques y Raïssa fueron dos hombres que comenzaron su historia experimentando la ausencia de Verdad y sufrieron por ella pero, a pesar de esto, no cayeron en el escepticismo. Por el contrario, confiaron en el poder de su razón y en que ésta les mostraría el camino que conduce a la Verdad.
         Insertos en un mundo en el que la metafísica era descartada por considerarse una etapa superada ellos esperaron en la metafísica y fundamentaron toda la búsqueda filosófica en el ser.
         Estuvieron absolutamente convencidos de que la búsqueda siempre inquieta del espíritu humano del ser verdadero no puede ni debe ser constreñida por los límites argumentales de un sistema filosófico particular, sino que el espíritu del auténtico filosofar vive en cada uno de aquellos que sienten la irresistible necesidad de rastrear el logos.
         La pregunta por la sabiduría se desarrolló en nuestros autores en la tensión existente entre la ciencia y la fe y, aunque las respuestas de la fe y la filosofía son esencialmente diversas, no se puede excluir a ninguna, si se pretende acceder con éxito a la cuestión del sentido. Esta comunicación entre el pensar y el creer tuvo para Jacques y Raïssa Maritain un carácter teorético y existencial. Con su filosofar y su vida nos mostraron que es posible acceder por el pensamiento a la fe y que en la vida personal no se contradicen.
         En épocas en las que las ciencias dominaban la totalidad de los conocimientos y aquello que no era asequible a la razón humana o bien no existía o bien era producto de la imaginación, “los Maritain” dieron espacio al conocimiento sapiencial y dejaron un lugar para el misterio. Así, esperaron en lo desconocido.
         Y lo desconocido se les hizo conocido en esperanza. Las energías espirituales de todo hombre se hallan en una posición condenada al fracaso pero, la confianza humana no declina por eso ya que renace en lo sobrehumano. Por eso Jacques y Raïssa adoptaron esta actitud y esperaron en Dios.
         La filosofía fue para nuestros pensadores una opción existencial que se realizó en la aceptación de una verdad viviente, perfección concedida a muy pocos intelectuales.
         Jacques y su esposa confiaron en que la Verdad les sería mostrada y esperaron en ella. Y esa esperanza no los defraudó. Quizás por eso sea que “los Maritain” tiñeron todo su pensamiento y toda su vida de esperanza.
         Para responder la segunda pregunta debemos alejarnos aún más que en la anterior del pensamiento kantiano, ya que la moral maritainiana no descansa sobre ningún a priori sino sobre una confianza muy fuerte en la libertad humana y en la gracia.
         En una cultura en la que la persona se disolvía en el colectivismo o el individualismo y la dignidad humana era atropellada por sistemas económicos y sociales inhumanos Jacques y Raïssa afirmaron que el hombre era el único que podía transformar la cultura en una verdadera civilización fraternal de inspiración netamente cristiana y que podía hacer del mundo un lugar más humano.
         A diferencia de muchos contemporáneos, Jacques y su familia llegaron a conocer los valores permanentes y a compaginarlos con los nuevos descubrimientos adoptando una actitud esperanzada. La vida y la obra de nuestros autores es la realización de la esperanza integral, en la que todo el hombre es asumido en su condición de viator, de persona, de ser social y cultural y de creatura.
         Encarnados en la vida del tiempo de los hombres, en su pensar, querer, sentir y actuar sobre el mundo, insertos en la historia, “los Maritain” reconocieron que el fin y la misión humana sobrepasan la vida temporal y la historia. Ésta se halla orientada a una meta sobrenatural e inspirada por ésta,  los hombres se constituyen en viatores, peregrinos en camino hacia una vida que sólo se logra plenamente en la eternidad, a cuya luz sólo cobra sentido la vida presente.
         A la tercera pregunta ¿qué debemos esperar? dejaremos que el mismo Maritain conteste.


“Nosotros no perdemos la esperanza. La renovación de la civilización que nosotros esperamos, la época de un humanismo integral, el tiempo en el cual la ciencia y la sabiduría serán reconciliadas, el advenimiento de una sociedad fraternal y de una verdadera emancipación del hombre – todo esto nosotros no lo esperamos para mañana. Pero nosotros lo esperamos para pasado mañana, para el día del cual san Pablo ha anunciado que será, después de las peores tinieblas, como una primavera de esplendor y de renovación para el mundo (Rm 11 12,15).
(…)Sin embargo todo esto no será sino un momento en la historia de un planeta limitado y perecedero. Y la esperanza va más allá del tiempo.”[2]
 
 
 

 
[1]             “Der Erkenende ist gesehen als viator, als einer, der auf dem Wege ist. Das heisst einerseits: seine Schritte haben Sinn, sie sind nicht prinzipiell vergeblich, sie nähern sich dem Ziel. Dies aber ist nicht ohne das andere Element zu denken: so lange der Mensch, als Existierender, auf dem Wege ist, so lange ist auch der Weg seines Erkenens unbeendlich. Und diese Hoffnungstruktur des nach dem Wesen der Dinge fragenden, philosophierenden Erkenens gründet.” Pieper, Josef; Unaustrinkbares Licht. Über das negative Element in der Weltansich des Thomas von Aquin, München, Kösel, 1963, pág. 44. Traducción propia.
[2]             “Nous ne perdons pas l´espérance. Le renouveau de la civilisation que nous espérons, l´âge d´un humanisme intégral, le temps où la science et la sagesse seront réconciliées, l´avènement d´une société fraternelle et d´une vraie émancipation de l´homme- tout cela nous ne l´attendons pas pour demain. Mais nous l´attendons pour après- demain, pour le jour dont saint Paul a annoncé qu´il sera, après les pires ténèbres, comme un printemps de splendeur et de rénovation pour le monde (rm 11, 12, 15) (…) Pourtant cela même ne sera qu´un moment dans l´histoire d´une planète étroite et périssable. Et l´espérance va au-delà du temps.” Maritain, Jacques; Le Philosophie dans la Cité, ŒC, Vol. XI, pág. 109-110. Traducción y remarcados propios.
 
* Del libro Pluralismo y Derechos humanos, de Gonzalo F. Fernández y Jorge H. Gentile (compiladores), Alveroni Ediciones, Córdoba, 2007.
** Profesora de la Universidad Católica Argentina y del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA).

martes, 22 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS NUESTROS AMIGOS


¡Qué la Esperanza renovada en el Nacimiento de Jesús nos colme de dicha y ansias de unidad!
FELIZ NAVIDAD LES DESEA EL INSTITUTO JACQUES MARITAIN- MAR DEL PLATA-

lunes, 30 de noviembre de 2009

El Padre Pepe , fue nombrado autoridad religiosa del año

jueves 26 de noviembre de 2009

EL PADRE PEPE, ELEGIDO COMO LA AUTORIDAD RELIGIOSA DEL AÑO


José Di Paola, cabeza del equipo de sacerdotes de villas, fue distinguido por VR, durante un concurrido acto organizado con el CALIR. También fue premiado el empresario Julio Raele por su aporte a la difusión de la doctrina social.


Por primera vez se entregaron las distinciones al Compromiso en Valores Religiosos y al Testimonio en Valores Religiosos. La primera recayó en el padre José María "Pepe" Di Paola, cabeza del equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia de Buenos Aires, quien fuera amenzado por denunciar el avance del paco en los asentamientos. La segunda correspondió al empresario Julio Raele por su contribución a la doctrina social de la Iglesia dentro del movimiento obrero.Los premios se entregaron en el marco de un acto en la sede de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA), que organizó el suplemento y el portal Valores Religiosos junto con el Consejo Argentino de Libertad Religiosa (CALIR) en el marco de las actividades celebratorias del Día de la Libertad Religiosa, fecha que se recuerda cada 25 de noviembre.


Fue encabezado por el presidente de la comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso del Episcopado, el obispo Carlos Malfa; el asesor general de Valores Religiosos, presbítero Guillermo Marcó, y el presidente del CALIR, JUan Navarro Flaria. Y entre los invitados especiales se contó el director de prensa del Episcopado, presbítero Jorge Oesterheld.


Después de la proyección de dos power point de Valores Religiosos y del Consejo Argentino de Libertad Religiosa, los presentes fueron recibidos con dos interpretaciones (Bendecimos Tu nombre y Sendas) del Conjunto musical Hageo de las Iglesias Cristianas Evangélicas argentinas.El doctor Ricardo Docampo, del Consejo Directivo del CALIR, expresó que era un privilegio celebrar conjuntamente este encuentro como se hizo en 2007 también con motivo del Día de la Libertad Religiosa y poder ratificar nuestro compromiso como argentinos de reflexionar sobre la implicancias y aspectos de la libertad de cultos que necesitan una mejor protección.Expresó Docampo que Valores Religiosos mostrado el quehacer y los hechos y opiniones en el vasto campo de las confesiones religiosas, interesando al público con las cuestiones espirituales que buscan la promoción de los valores religiosos, su encarnación en la vida cotidiana en una cultura que parece adversa a una mirada trascendente.Dijo también que el CALIR desde su fundación ha trabajado sin descanso para promover la plena vigencia y reconocimiento de esa libertad esencial en nuestro país.CALIR se propuso que el 25 de noviembre de cada año fuera instituido como «Día de la Libertad Religiosa» y lo consiguió en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Córdoba.En 2006 la Ciudad de Buenos Aires instituyó ese día como de la Libertad Religiosa, por la ley 2140, sobre un proyecto del diputado Martín Borrelli.La Legislatura de la Provincia de Córdoba también aprobó de manera unánime y convirtió en ley un proyecto propulsado por el legislador Santiago Soleri (UPC), por el cual instituyó el 25 de noviembre como "Día de la Libertad Religiosa"El Día de la Libertad Religiosa conmemora la declaración que el 25 de noviembre de 1981 hizo la asamblea de las Naciones Unidas sobre "eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones.AutoridadesParticiparon del acto la directora general del Registro Nacional de Cultos de la Nación, licenciada Andrea De Vita, y la directora Arzobispados, Ana Safari; la diputada nacional Cynthia Hotton y la legisladora porteña Victoria Morales Gorleri, el embajador israelí ante Santa Sede, Samuel Hadas; el director de Cultos de la Ciudad, Federico Luis Suárez, y el director de Relaciones Institucionales, Carlos Avruj.También el ex secretario de Culto, Norberto Padilla; González Prandi, de la Acción Católica Argentina; e el secretario del CALIR Horacio Bermúdez; el director Culto de José C Paz, José Sánchez; la rectora de la Escuela Cristiana Evangélica Argentina, Olga Boreiko de Ciccone; Elvira Saint Germenz, de la Fundación Tres Culturas de España; monseñor Humberto Malfa, obispo de Chascomús y presidente de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo con el Judaísmo y otras Religiones.Asimismo estuvieron presentes el padre Guillermo Marcó y el profesor Omar Abbud, del Instituto de Diálogo Interreligioso; Raúl Scialabba, presidente de la Asociación Bautista Argentina; Juan Carlos Ciccone, ex presidente de FACIERA, Cristina Marta de Antueno, presidente Confraternidad Argentino Judeo Cristiana; José María del Corral, de la Vicaría de Educación, y Bethulac Cholac, presidente de la Fundación Argentino Turca.Tras la entonación del Himno nacional y la lectura de pasajes bíblicos, saludo Elvira Saint Germenz, directora de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, creada el 8 de marzo de 1999 en la ciudad de Sevilla por el Reino de Marruecos, la Junta de Andalucía, el Centro Pérez por la Paz y la Autoridad Nacional Palestina pueblos y culturas del Mediterráneo.Presentado por el editor periodístico del suplemento, Sergio Rubin, se pasó luego a las entrega de las constancias de asistencia al III Curso de Formación de Líderes en y para el Diálogo Interreligioso que por tercer año consecutivo organiza Valores Religiosos.Se invitó a hacer a las autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y a los miembros del Instituto de Diálogo Interreligioso, presbítero Guillermo Marcó y Omar Abbud y a la secretaria académica, profesora Gloria Williams de Padilla y al coordinador académico, Hugo Chantada.En tanto, por primera vez se entregaron las distinciones al Compromiso en Valores Religiosos y al Testimonio en Valores Religiosos.Tuvo luego unas palabras el presidente de la Comisión Episcopal de Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el Islam y las Religiones, obispo de Chascomús, monseñor Carlos Humberto Malfa.En tanto, Navarro Floria hablo sobre el trabajo del CALIR por el afianzamiento de la libertad religiosa en Argentina que se funda en la naturaleza y dignidad de la persona humana, en la naturaleza del acto religioso que es personal, Consciente e intrínsicamente libre y en la necesidad y el deber de respetar a los demás en una sociedad pluralista y democrática.Recuerdo de Mario RinglerAsimismo, se recordaron las palabras pronunciadas tiempo antes de su muerte por el doctor Mario Ringler, fallecido este año, cofundador y vicepresidente del CALIR y presidente del Seminario Rabínico Latinoamericano, quien sostenía que "la tolerancia no es suficiente y explicaba que tolerar a otro implicaba aguantar una molestia, por lo que no era suficiente, que de eso no se trataba la libertad religiosa ni la convivencia pacífica y que la libertad religiosa imponía el respeto del otro, considerado como igual, como par suyo, como ser humano de idéntica dignidad, en la diversidad ideológica, religiosa y étnica".Al establecer el 25 de noviembre como Día de la Libertad Religiosa dijo Ricardo Docampo, que estamos construyendo por encima de encasillamientos de confesión alguna porque sabemos que una Nación no se construye en beneficio de un sector sino respetando todas sus realidades y todas sus vertientes culturas, humanas y religiosas. Se construye preservando y exaltando los valores fundamentales en éste mundo globalizado, los valores religiosos , los valores de Dios, promoviendo un diálogo constructivo, afirmando la igualdad de trato, garantizando el respeto esencial por el ser humano y su naturaleza, contribuyendo a formar un mundo mejor, siempre con la esperanza eterna de preservar la vida más allá de éste mundo y mientras tanto en la esperanza de construir una sociedad más libre y en paz porque una Nación se construye con la paz".Paz para mi país fue la última canción que cantó el Conjunto Musical Hageo de la Iglesias Cristianas Evangélicas dirigido por el empresario y pastor evangelico Abel Di Gilio.Uno de los miembros del coro, Ezequiel Sánchez dio su testimonio de vida ante este encuentro en el que participaron todos los credos diciendo que era judío de nacimiento pero que en su adolescencia a través de la Biblia Católica de Jerusalén encontró la salvación en Cristo Jesús quien le dio la paz de la cual el ahora comparte a través del canto.

 

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domingo, 22 de noviembre de 2009

CONFERENCIA CURAS VILLEROS EN IMAGENES

LA DROGA EN LAS VILLAS: DESPENALIZADA DE HECHO Mensaje de los sacerdotes para las villas de emergencia (25 de marzo de 2009)

LA DROGA EN LAS VILLAS:
DESPENALIZADA DE HECHO

Mensaje de los sacerdotes para las villas de emergencia
(25 de marzo de 2009)

Queridos Hermanos:
Queremos compartir con ustedes un documento que elaboramos sobre el flagelo de la droga en las Villas. Tal vez alguna cosa sea de utilidad para otros barrios. Muchas gracias por su cercanía, ayuda y oración.
Equipo de sacerdotes para las Villas de emergencia.

Miles de mujeres y de hombres hacen filas para viajar y trabajar honradamente, para llevar el pan de cada día a la mesa, para ahorrar e ir de a poco comprando ladrillos y así mejorar la casa. Se va dando así esa dinámica linda que va transformando las Villas en barrios obreros. Miles y miles de niños con sus guardapolvos desfilan por pasillos y calles en ida y vuelta de casa a la escuela, y de esta a casa. Mientras tanto los abuelos, quienes atesoran la sabiduría popular, se reúnen a la sombra de un árbol o de un techo de chapa a compartir un mate o un tereré y a contar anécdotas. Y al caer la tarde muchos de todas las edades se reúnen a rezar las novenas y preparar las fiestas en torno a las ermitas levantadas por la fe de los vecinos.
La contracara, el lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde el 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado. Habitualmente ni la fuerza pública, ni ningún organismo que represente al Estado se mete en la vida de estos chicos que tienen veneno en sus manos.
Ante la confusión que se genera en la opinión pública con la prensa amarilla que responsabiliza a la Villa del problema de la droga y la delincuencia, decimos claramente: el problema no es la Villa sino el narcotráfico. La mayoría de los que se enriquecen con el narcotráfico no viven en las Villas, en estos barrios donde se corta la luz, donde una ambulancia tarda en entrar, donde es común ver cloacas rebalsadas. Otra cosa distinta es que el espacio de la Villa –como zona liberada- resulte funcional a esta situación.
La vida para los jóvenes de nuestros barrios se fue tornando cada vez más difícil hasta convertirse en las primeras víctimas de esta despenalización de hecho. Miles arruinados en su mente y en su espíritu se convencieron que no hay posibilidades para ellos en la sociedad.
Por otra parte profundamente ligado al tema de la droga se da el fenómeno de la delincuencia, de las peleas, y los hechos de muerte violenta (“estaba dado vuelta”). Esto nos hace tomar conciencia de otro gran tráfico que hay en nuestra sociedad que es el tráfico de armas, y que visualizamos como fuera de control. Cuando vemos muertes causadas por menores adictos, también nos preguntamos ¿quién es el que pone el arma en manos de los menores? De este espiral de locura y violencia las primeras víctimas son los mismos vecinos de la Villa.
La destrucción pasó como un ciclón por las familias, donde la mamá perdió hasta la plancha porque su hijo la vendió para comprar droga. Estas familias deambularon por distintas oficinas del Estado sin encontrar demasiadas soluciones año a año. Toda la familia queda golpeada porque su hijo está todo el día en la calle consumiendo. Asombra ver como ese niño que fue al catecismo, que jugaba muy bien en el fútbol dominguero, hoy “está perdido”. Causa un profundo dolor ver que esa niña que iba a la escuela hoy se prostituye para fumar “paco”.
La despenalización de hecho generó inseguridad social. La raíz de la inseguridad social hay que buscarla en la insolidaridad social.(1) A poco que nos pongamos a la luz de Palabra de Dios, descubrimos que como sociedad no nos hemos movilizado suficientemente ante el hecho dramático del hambre de los niños, que da lugar a adolescentes débiles física y mentalmente. Con madres y padres angustiados sin trabajo o changas mal remuneradas. A los que les resulta más difícil entusiasmar a sus hijos con actividades en clubes y cursos o cualquier otra forma positiva de ocupar el tiempo, ya que no cuentan con el apoyo y el dinero necesario. Se generan así situaciones infrahumanas aprovechadas a su vez, por los gananciosos distribuidores de droga.
Como sacerdotes y vecinos de estas barriadas humildes, sentimos la llamada evangélica de acompañar a aquellos niños, adolescentes y jóvenes que en gran cantidad se encuentran en este infierno de la droga y a la vez de exhortar a la conversión a los que pisotean la dignidad de los mismos de esta inescrupulosa manera, avisándoles que Dios y la Virgen les van a pedir cuentas.
Ahora escuchamos hablar de despenalizar en el derecho el consumo de sustancias. Nos preguntamos: ¿ministros y jueces conocen la situación en nuestros barrios? ¿Han dialogado con el hombre común de la Villa? ¿Se han sentado a elaborar con ellos proyectos liberadores –la droga esclaviza- o simplemente se piensa en implementar recetas de otras latitudes?(2)
¿Cómo decodifican nuestros adolescentes y jóvenes el mensaje: se puede consumir libremente, por ejemplo cocaína?

Algunas propuestas
Cuando un cura se acerca y saluda a los chicos y chicas que están en los pasillos de consumo, en esos lugares de tristeza y desesperación, recibe generalmente preguntas y pedidos de este tipo: “¿Dios a mí me ama?” “¿Me voy para arriba o para abajo?” “Padre me da la bendición de Dios”. “¿No me ayuda a salir de este lugar?, no aguanto más esta vida”…
Apoyándonos en el Evangelio de Jesús nosotros creemos que cada persona es sagrada, cada una tiene una dignidad infinita, ninguna vida está de sobra.
Por eso nos resistimos a mirar esta realidad social desde los papeles de las estadísticas, desde los fríos números. Desde esta perspectiva un adolescente que comienza hoy a consumir paco, es sólo uno más. ¿Qué importancia tiene esto si no afecta a los números y estadísticas que aletargan nuestra conciencia y nuestro compromiso? Tal vez esta mirada se inquieta si los números crecen demasiado, nada más.
Nosotros queremos intentar mirar la realidad desde el corazón de Dios. Es que Dios no quiere que ninguno de sus hijitos se pierda, para todos quiere una vida plena.
Por eso sin ser expertos en la materia, aunque con cercanía diaria con esta realidad, acercamos algunas propuestas-intuiciones en base a las cuales estamos trabajando. De hecho en varias Villas venimos transitando distintos caminos de prevención, recuperación y reinserción; de acuerdo con cada realidad y con las posibilidades que contamos.

Prevención
No hay que ser ingenuos, la tríada hambre-criminalidad-droga es demasiado fuerte. Frente a esta dramática situación tenemos que tomar conciencia de que hay que realizar un trabajo de prevención sistemático y a largo plazo.
Nos parece que se trata principalmente de crear ámbitos de contención y escucha de nuestros niños, adolescentes y jóvenes -en este sentido no es menor todo lo que se haga para fortalecer a sus familias-. Ámbitos de recreación y de construcción de un proyecto real para su vida. La verdad es que se logra poco con el no a la droga sin un fuerte sí a la vida.
Muy unido al tema del consumo de droga, tal vez como una de sus grandes causales esta la falta de sentido, de un horizonte hacia el cual caminar. El aburrimiento, el tedio, el no tener que hacer, van minando la pasión por la vida y donde no hay pasión por ella, aparece la adicción. El gran trabajo de prevención nos parece que tiene que tener como eje el mostrar que la vida tiene sentido. Por eso nos parece que las adicciones son principalmente enfermedades espirituales, sin negar obviamente su dimensión biológica y psicológica.(3) Una persona espiritualmente saludable está convencida de que la vida merece vivirse, le encuentra sentido a lo que hace, tiene la “alegría de vivir”.
Nuestro país tiene una enorme deuda social. “La deuda social es también una deuda existencial de crisis de sentido de la vida: se puede pensar legítimamente que la suerte de la humanidad está en manos de quienes sepan dar razones para vivir”(4).
El sentido de la vida se adquiere por “contagio”, los valores se descubren encarnados en personas concretas, por eso, la importancia fundamental de generar en nuestros barrios líderes positivos que puedan trasmitir valores vividos por la fuerza de su testimonio.
Tenemos por otro lado que aprovechar los ámbitos que existen y que son naturalmente lugares de prevención, como por ejemplo la escuela. “La escuela es el principal mecanismo de inclusión. Quienes se van de la escuela pierden toda esperanza ya que la escuela es el lugar donde los chicos pueden elaborar un proyecto de vida y empezar a formar su identidad. En la actualidad, la deserción escolar no suele dar lugar al ingreso a un trabajo sino que lleva al joven al terreno de la exclusión social: la deserción escolar parece significar el reclutamiento, especialmente de los adolescentes, a un mundo en el que aumenta su vulnerabilidad en relación a la violencia urbana, al abuso y a la adicción a las drogas o al alcohol. Si bien la escuela puede no lograr evitar estos problemas, la misma parece constituir la última frontera en que el Estado, las familias y los adultos se hacen cargo de los jóvenes, en el que funcionan, a veces a duras penas, valores y normas vinculados a la humanidad y la ciudadanía y en el que el futuro todavía no ha muerto.” (5)
Por eso no hay que quedarse en el mero demandar cosas a la escuela en general y a los docentes en particular, sino que hay que apoyar decididamente su fundamental labor. La educación es un camino real de promoción por eso son necesarias más escuelas y mayor presupuesto para educación en los barrios más pobres de la ciudad.
Nos parece conveniente proponer la posibilidad de que se dicte una materia específica de prevención de adicciones ya desde la primaria, tal vez desde el preescolar. No nos referimos a esa prevención que explica el tipo de drogas, o como se consumen etc. Nos parece más conveniente un tipo de prevención que transmita a los chicos que tenemos vida y esta vida es sagrada y por eso tenemos que aprender a cuidarla. Hay material elaborado a partir de experiencias en zonas de alta vulnerabilidad social que se puede utilizar.(6) Si fuera necesario, la delicadeza del tema amerita un proyecto de ley en la legislatura que al aprobarse posibilite el dictado de la misma.
El abordar la tarea de la prevención de las adicciones requiere un trabajo hecho con esperanza, con la confianza audaz de que es posible crear ámbitos sanos y dichosos que ayuden a curar las heridas. “A quienes dicen ‘trastornos precoces efectos durables’ se les puede responder que los trastornos precoces provocan efectos precoces que pueden durar si el entorno social y familiar los convierte en relatos permanentes.” (7)
Mirar con esperanza esta difícil situación que vivimos en nuestros barrios nos aleja de una mirada fatalista. Por otro lado nuestra fe católica nunca dijo que algunos están predestinados a vivir bien y otros a la miseria. Nuestra fe lee esta situación como una situación de pecado que clama al cielo y que llamamos pecado social. Esta situación de injusticia se contrapone al proyecto de amor del Buen Dios. Con humildad pidamos perdón al Señor por nuestra complicidad manifestada de tantas maneras y pidámosle la gracia de poner todo lo que esté de nuestra parte para transformar esta dolorosa realidad.

Recuperación
Cuando las estadísticas nos dicen que son demasiados niños, jóvenes y adultos que fuman pasta base, tengamos por seguro que llegamos tarde. La pregunta es: ¿queremos seguir llegando tarde? Son personas, seres humanos que mueren o quedan con una vida hipotecada. Por ellos hay que hacer algo ya. Aunque sólo salvemos a uno.

Pedagogía de la presencia (8)
El primer paso es acercarse a los chicos, no esperar a que estos golpeen las puertas de nuestras instituciones. Este primer paso es a la vez una afirmación de la dignidad de estas chicas, de estos chicos, del valor sagrado de sus personas; no son vidas que ‘estan de sobra’, que molestan, o que afean nuestros barrios. Este primer paso es acercar el corazón. Corazón que se acerca es corazón que ve y se deja tocar por este doloroso grito y por eso se pone a su escucha. El hábito de la escucha no es algo común en nuestros días y es esencial para un verdadero encuentro. Si escucháramos más, seguramente el nivel de violencia que vivimos bajaría notablemente
Ponerse a la escucha no es buscar que rápidamente acaten las pautas sociales. A veces queremos que rápidamente cumplan normas, que respeten derechos para entrar en sociedad, cuando como sociedad no les hemos respetado sus derechos más elementales.
Acercarse, caminar los barrios, escuchar, encontrarse es el primer paso imprescindible.

Adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos
La burocracia expulsa, pone trabas (excesivas entrevistas y requisitos), en definitiva pone en riesgo la vida de muchas personas. Además muchas veces la realidad de los procesos de recuperación está marcada por los números-dinero (becas por un año, ese sería el tiempo de recuperación), dejando a un segundo plano los procesos personales.
Por consiguiente teniendo en cuenta el proceso de cada persona hay que discernir que camino de recuperación proponerle: atención ambulatoria en un centro de día; internación en una comunidad terapéutica, etc.
Por otro lado es necesario adaptarse a la realidad de los más pobres. Por ejemplo se da el caso de mamás que consumen y no tiene con quién dejar a sus hijos; hay que plantearse entonces la posibilidad de que ingresen juntos en un mismo lugar.
Hay que poner el centro de nuestro esfuerzo en adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos; creando ámbitos que rompan las cadenas invisibles que esclavizan a nuestros adolescentes y jóvenes.
Hoy vivimos la cultura de la imagen. De muchas maneras se busca tener cautiva nuestra mirada. Si esto se logra en gran parte se adueñan de nuestra vida.
A veces se busca transmitir la idea de que: ‘estamos trabajando fuertemente en la lucha contra la droga’. Es así que por ejemplo se abre un solo centro de recuperación para toda una ciudad y se empapela la misma para dar una buena imagen. Si se da imagen de algo que no es, que en realidad se está haciendo insuficientemente, no solo se corre el riesgo del autoengaño, sino que quedan vidas en el camino.
En relación a esto último hay una responsabilidad grande de los publicistas y de los medios de comunicación en general, valga como ejemplo este verano: Por un lado la propaganda de una bebida alcohólica en la playa que al parecer era sinónimo de plenitud y alegría, por otro lado la realidad de la violencia como consecuencia del exceso de alcohol en muchos jóvenes en la costa.
Tal vez esto sea una llamada de atención para que veamos que como sociedad estamos dejando muy solos a nuestros adolescentes y jóvenes. No les enseñamos que hacer frente al aburrimiento, la tristeza, la bronca o la soledad, etc. No les mostramos que no hay que encontrar “algo” para combatirlas sino encontrar a “alguien” con quien compartir y hablar de lo que les pasa. Hablar y compartir con “alguien” que los puede ayudar es lo contrario a la adicción.
El mundo adulto no puede ausentarse, no puede desproteger a los niños/as y adolescentes. La justicia debe proteger a esos chicos que tienen su libertad muy condicionada; prueba de ello es que dinero que consiguen va a parar a aquellos que no les importa nada de sus vidas y les ponen veneno en sus manos. La justicia tiene que tenderle la mano a esas mamás que desesperadas no saben como ayudar a sus hijos.

Pensar en el después del camino de recuperación.
No alcanza con el pago de una beca de tratamiento. Hay jóvenes que no pueden volver a sus barrios -cerca de su casa se compra y se consume libremente droga- se da una suerte de factor cuasi-biológico que favorece la recaída en el consumo. La no conveniencia de la vuelta al barrio es señalada reiteradamente por muchas familias que los aman y acompañan. Tenemos que ir tejiendo con ellos una propuesta de real reinserción social. Desde el elemental derecho a la identidad o sea que accedan a sacar su documento hasta una salida laboral y un lugar para vivir con dignidad.
Sabemos también que muchos jóvenes que hoy están privados de su libertad han cometido delitos a causa del consumo de droga. En ese caso hay que replicar las experiencias que tratan su adicción; utilizándose así positivamente el tiempo en prisión para que al salir puedan reinsertarse en la sociedad. De alguna manera este también es un trabajo de prevención.

Por último ponemos bajo la protección y el cuidado de la Virgen de Luján, Madre de nuestro Pueblo, a las familias que en nuestros barrios sufren el flagelo de la droga.

- José María Di Paola, Carlos Olivero, Facundo Berretta y Juan Isasmendi de la Villa 21-24 y N.H.T. Zabaleta.
- Guillermo Torre y Martín Carrozza de la Villa 31.
- Gustavo Carrara, Adolfo Benassi y Joaquín Giangreco de la Villa 1-11-14.
- Jorge Tome y Franco Punturo de la Villa 20.
- Sebastián Sury y José Nicolás Zámolo de la Villa 15.
- Pedro Baya Casal y Martín De Chiara de la Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.
- Nibaldo Valentín Leal de la Villa 6.
- Sergio Serrese de la Villa 19.
- Enrique Evangelista de la Villa 26.
- Jorge Torres Carbonell de la Villa Rodrigo Bueno.

Equipo de Sacerdotes para las villas de emergencia
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 25 de Marzo de 2009.
Notas:
(1) Cf. Mons. Miguel Esteban Hesayne. Jesús, el Reino y la inseguridad. Homilía del 32º domingo durante el año (9/11/ 2008)
(2) Mons. Jorge Lozano: “Hemos escuchado con preocupación a algunos funcionarios manifestándose abiertamente por la despenalización del consumo de drogas. Se argumenta que no se quiere criminalizar al adicto, ponerlo en el mismo nivel de delito que al narcotraficante. Excelente intención. Pero ¿se logra el propósito andando ese camino? ¿La legislación actual penaliza al consumidor? No. La ley 23.737 establece que cuando la tenencia es para uso personal y hay una "dependencia física o psíquica" de la sustancia, el juez puede imponer una "medida de seguridad curativa, consistente en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación por el tiempo necesario", por lo que deja en suspenso la pena que le pudiera corresponder.
Considera al consumidor como una persona enferma (no un delincuente) y manda a proveerlo de un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación. La despenalización del adicto ya está en vigencia.” Artículo periodístico publicado en el Diario La Nación sobre la posible despenalización del consumo de drogas para consumo personal. (29/12/ 2008)
(3) Nos parece muy iluminador el trabajo de López Rosende Juan Manuel. Huérfanos de amor. Trastornos psicológicos y espirituales. Editorial Dunken. Buenos Aires, 2008.
(4) CEA. Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad. (2010-2016) Nº 25
(5) Card. Jorge Mario Bergoglio S. J. Carta pastoral sobre la niñez y adolescencia en riesgo. (1/10/05 )
(6) Por ejemplo: Aldo Tamai- Claudia Betancour. Promoción de la Salud para niños en edad escolar. Estrategias para la prevención de adicciones y otras situaciones de riesgo en edad escolar. Editorial Guadalupe. Buenos Aires, 2007.
(7) Cyrulnik Boris. La maravilla del dolor. El sentido de la resiliencia. Granica. Buenos Aires, 2001. Pag. 92. Del mismo autor se puede leer obras como: “El amor que nos cura.”; “Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida.”
(8) Gomes Da Costa Antonio Carlos. Pedagogía de la presencia. Losada - UNICEF Argentina. Buenos Aires, 1995.